Unos comentarios me han hecho pensar en cuando me largué del hogar paterno... hace ya 3 años. Cualquiera diría que no es mucho, pero a mí me parece una eternidad.
Cuando me fui me faltaban 3 meses para hacer los 19. Algunos dirán que muy joven, otros que es la edad normal... supongo que todo es la mentalidad que se tenga. Cuando lo hice pensé que era suficiente mayor como para irme sin problemas, y ahora me doy cuenta de que era una cría con ganas de libertad.
Pasé diferentes épocas. Al principio, la soledad. Horas en el sofá cerrando los ojos, esperando al abrirlos encontrar a alguno de mis padres en el sofá sentado a mi lado. Lágrimas el día de mi cumpleaños por no despertarme con un "felicitaaats!" de mi madre. Más lágrimas cuando ponían algun anuncio que mi madre decía que la canción era muy bonita, o cuando hacían su serie favorita (que yo odiaba), o cuando se me quemaban los espaguettis sacados de la lata porque todavía me alimentaba a base de sobres gallina blanca, pasta&Solís, latas y arroz hervido.
Luego vino la locura. Consciente de mi libertad, ya podía hacer todo lo que quisiera... y quería drogas, sexo y descontrol. Y lo tuve... demasiado. Todavía vivo las secuelas de aquella temporada.
Y luego vino el aprendizaje.... que todavía dura. Aún estoy aprendiendo a cocinar, a organizarme las tareas, a convivir con la gente del piso, a llevar mi vida en general sin la protección paterna.
He vivido en diferentes pisos y en un par de ciudades desde entonces... y no creo que me quede en BCN para siempre, supongo que en breve volveré a mi Terrassa natal para disfrutarla, ahora que ya sé hacerlo.
Aquí tengo un texto sobre mi huida....
Me hubiera gustado no cometer tantos errores, pero bueno.. como mínimo aprendí de ellos. :P

Creo que fuiste muy valiente. En serio. Este año despues de una gran bronca en mi casa me fui a casa de un amigo. No llegó a una semana lo que duré allí. Me pasaba el día llorando y llamando a mis padres. Desde luego que cuando me vaya de casa, no quiero irme con una bronca, si no con un abrazo y muchos besos. Eso me sirvió para darme cuenta de que ni mis padres son tan malos ni yo tan buena. Por eso doy tanta importancia al diálogo; creo que maduré de golpe.
Y tranquila que cuando vaya a tu puebli, aviso ;)