(esto fue escrito el sábado por la noche, pero hasta ahora no tuve conexión)
Otra vez aquí, sin poder dormir, y ya va una semana. Casi nunca me pasa, pero esta semana me está costando muchísimo dormir, aunque no haga calor. Simplemente no tengo sueño, y eso me está pasando factura.
Me siento estúpida, aburrida, mal. Sólo veo mis propios fallos y me pongo histérica porque no sé cómo evitarlos. Y la factura total ya está en mi cuerpo: infección bacteriana (putos bichitos...) y neurosis.
Ahora estaba en cama, frustrada por no poder hacer el amor con el ninio, cuando al ir a domir no podía. Me aparecen imágenes en la cabeza a velocidad vertiginosa, es como tener uno de esos videoclips que dan miedo en la cabeza, de eso que no hacen más que bombardear con imágenes oscuras y deformadas de gente histérica. Además, un ejército de cucarachas pululaba por mi cerebro corriendo y poniéndose de pie todas a la vez, como un grupo con una coreografía amenazante.
A eso estoy medianamente acostumbrada. A lo que nunca me acostumbraré es a la voz. Algo me decía que probara de saltar de mi ventana al balcón que hay al lado. Que lo probara, que sería divertido. Que me pusiera de pie, algo de ropa encima y saliera por la ventana. Que no caería de los doce pisos a la calle, que no pasaría nada. Sería divertido.
Y me he asustado. He pensado en coger las esposas que tengo para juegos de cama y amarrarme al somier para no hacer ninguna burrada cuando esté en un estado más dormida. Me tengo miedo a mí misma, qué tontería ¿verdad? Soy quien más miedo me da ahora mismo, por eso estoy tecleando esto en el comedor de casa a las 2 y media de la mañana, pensando en qué voy a hacer cuando acabe esta frase...

12 pisos... padezco de vértigo. Sólo de pensarlo me mareo. Dile a ese algo que se vaya a tomar un café, o algo. Un abrazo.
Bueno, escribiendo se pasa... por suerte eso funciona. :)
Eso es. Cuando vienen los pensamiento oscuros, lo mejor es escribir. No hay ninguna terapia como plantarse ante una hoja en blanco y empezar a soltar toda esa oscuridad que tanto nos asusta.
La literatura, bien pensado, es un ejercicio doloroso. Cuando estamos demasiado alegres no nos suele dar por escribir...
Antes sí que escribía siempre, estuviera como estuviera, igual que dibujar. Ahora me sale de dentro menos a menudo, supongo que es como hacer ejercicio, como lo deje... cagada. xD