Parece que me ha tocado una mano maldita antes de empezar el año. Antes de acabar el 2007 pensé que el 2008 sería un año diferente, que intentaría hacer las cosas mejor, estudiar para los exámenes con tiempo, preparar el trabajo de fin de curso bien, que saldría, viajaría, y aprovecharía el tiempo y las oportunidades para pasarlo bien. Aún más. Pensé que dejaría atrás otra parte de timidez, que había aprendido en poco tiempo que siendo yo misma me siento mejor, y los demás se sienten más cómodos conmigo. Que los amigos que había hecho en 2007, en este año 2008 se convertirían en mejores amigos si cabe, que haría más cosas con ellos, que podría visitar a Silvita a Coruña, que conseguiría mi título y empezar la universidad, que tendría mi pisito en Terrassa por fin, donde podría decidir qué quería que ocurriera dentro y qué no.

Y he empezado el año con una diabetes la segunda semana de enero, dejándolo con el ninio la cuarta semana, con otra enfermedad de estas crónicas, idiopáticas y absurdas que me tendrá enganchada a pastillas para siempre la quinta semana. El suspenso del examen que tengo que hacer esta tarde ya me vendrá la semana que viene, que como mínimo las cosas se repartan.

Y, como era esperado, me he derrumbado. Ya no puedo más. Puedo con la diabetes, las cosas se han hecho más fácilesy ahora, en la tercera semana, ya me he hecho a la idea de lo que puedo comer, cuándo puedo comer y lo que debo hacer. Ya no me duelen tanto los pinchazos, los veo como algo rutinario y colaboro en todo lo que puedo.
Puedo con el dejarlo con el ninio, no es la primera vez que lo dejamos, que discutimos y en días no sabemos nada el uno del otro, ni que me hago a la idea de que tiene que salir de mi vida YA.
Puedo con una enfermedad que no recuerdo ni el nombre, que me hará tomar pastillas y vigilar el colesterol siempre.
Puedo con un absurdo exámen sobre las patologías malignas mamarias (21 tumores diferentes!!)
Puedo con el maldito período que me tiene que venir enpeor momento.

Pero no puedo con todo a la vez. Me es imposible. Llevo dos días en casa, no quiero ir a clase, ni a las prácticas, no quiero salir de aquí porque no me apetece moverme ni hacer nada. Me preparo de comer porque sé que tengo que hacerlo y cumplir las normas dietéticas para no tener problemas con la diabetes, y eso no se me olvida, afortunadamente.
Pero llevo dos días jugando al buscaminas sin parar, navegando por internet buscando qué leer sin encontrar nada excepto un blog que sí me gusta, buscando nuevos comentarios, nuevos emails aunque sean de pps chorras, ... no sé qué hacer. Ahora mismo tengo un pantallazo azul en la cabeza grande grande, que lo veo todo extraño, inaccesible. Sé que todo es cuestión de asumirlo, acostumbrarme, el pastel a trozos, aunque ahora el símil no sea el más adecuado. Pero me ha venido el pastel entero, de golpe, y me lo tengo que tragar así. Y no puedo...

La enfermera del hospital de día me recomendó visitar a una psicóloga para esto, que muchos pacientes lo hacen porque es difícil hacerse a la idea así como así, y yo pensaba que no lo necesitaba. Que podía sola, vamos. Pero con todo no puedo sola.
Supongo que pronto llamaré a la psicóloga, a ver si me echa una mano contodo el marrón.

Y lo que más me jode es que el puto ninio no podía ser normal durante unos días, sino que tenía que imponer su instinto más pueril "yo, yo, yo" sin darse cuenta que durante unos días yo no podía estar por nadie.
Toy pa'l arrastre, a ver cómo va el examen esta tarde, pero sólo me he estudiado la mitad de la mitad del temario, así que si tengo suerte, rasco el cinquillo. Vaya pedazo de mierda de comienzo de año.