Si sé que no debo escribir (o como mínimo publicar) cuando estoy en plena apoteosis iracunda, que luego pasa lo que pasa: lo releo y me arrepiento de lo escrito pocas horas antes.

Ayer recordaba lo que escribí, y pensaba: joder, ********, tas pasao. Porque luego siempre hay cosas buenas, las que hacen que no lo haya dejado, las que después de estar así de cabreada hacen que se me pase. Y porque yo también cometo errores (bastante a menudo tambien, sight, entre ellos tener ataques de ira como estos), y el otro se los come con patatas aunque no vayan con él. Y porque 3 horas después de escribir esto ya habíamos hecho las paces y estábamos hablando tan ricamente por teléfono.

Y ahora no sé si borrar el post porque me avergüenzo al releerlo, o dejarlo porque no deja de ser una parte de mí y borrarlo no hace que deje de tener mis ataques de rabia. Así que de momento lo dejo, pero por otra, ya no siento nada de lo que sentía en aquel momento. Releo y veo que exageré varias cosas, y que otras muchas, aunque sea difícil reconocerlo, son mi culpa. Y como ejercicio, voy a aprovechar lo que escribí.

Hace poco leí el libro "Pregúntale a Platón". Un libro de autoayuda disfrazado de filosofía, o un libro de ambas cosas, si se quiere mirar así. Gran parte del libro me distrajo en mi camino diario al trabajo, pero otra parte me caló muy hondo. Era el capítulo de la ofensa. Y es que la mayoría de los ataques por los que nos sentimos ofendidos son realmente nuestra culpa, pero lo más difícil suele ser aceptar la responsabilidad de nuestras ofensas. Como ejercicio voy, punto por punto, a desgranar el post anterior:

1-"Por montarme el pollo por teléfono mientras yo estoy en el curro y no puedo devolverte los gritos"

Yo podría haber dicho: ahora estoy en el trabajo, llámame a las 5 cuando salga y hablamos de todo esto. Y ya está. Habríamos discutido igual, seguramente, pero yo ya estaría en la calle y podría quedarme a gusto para responderle. Que tampoco es bueno eso de responder a gritos, pero ya tenemos el primer punto solucionado. Así que si acepté discutir por teléfono mientras trabajaba, es mi problema hacerlo. Aunque igualmente me haya pedido perdón, soy consciente (aunque no se lo digo, jeje) que realmente fue mi culpa.

2-"Por joderme el fin de semana que pensaba utilizar para sembrar la calma en nuestra relación después de esta última tempestad."

Yo pensaba ir al cine, un paseíto y poco más este fin de semana. Él me estaba proponiendo lo mismo, pero me jodió que decidiera que iba a ser el sábado y no el viernes. No supe acordar algo tan sencillo como la fecha de quedar. Yo quería el viernes, y como una cría, si el viernes no podía ser, me enfadaba (como hice, obv.). Él también quería la calma, pero de un modo diferente al mío, y no supimos encajar los dos planes que no diferenciaban apenas. Culpa a empate.

3-"Por, en vez de agradecer la ayuda que te he dado estos últimos meses, acomodarte a ella y exigirla cuando ya no la doy porque no me da la gana hacerlo."

Si yo presto una ayuda es mi responsabilidad darla, dejar de darla y mantenerme en mi posición en lo que decida. Si soy floja y no soy capaz de decidir si quiero dar o no dar algo, es mi problema. Concretamente, mi debilidad. Él no exigió realmente nada, sólo se sorprendió cuando yo me enfadé por haberle prestado una ayuda y decidir de golpe que no la daría... lo único que quería saber era el motivo, y si podía ayudar en algo por si era algún problema. Pero que me preguntara porqué, a mí me hizo la sensación de que realmente exigía esa ayuda...

Varias veces en mi vida me ha ocurrido (supongo que a todos alguna vez) , no saber decir que no por miedo a que el otro se enfade, que seguramente ni se enfadaría ni nada. Pero ese miedo, sobretodo en las mujeres, hace que hagamos cosas en contra de nuestra voluntad por no ser "rechazadas" o que se enfaden con nosotras. Me he fallado a mí misma por no saber decidir lo que yo quería, y pensar más en lo que querría la otra persona en vez de lo que quería yo. Totalmente mea culpa.

4-"Por pensar que soy imbécil y no me doy cuenta de lo que piensas, y tener que sacártelo a la fuerza porque no te atreves a decir las cosas."

No soy imbécil, pero sí estallo de ira demasiado a menudo. Si yo no tuviera estas hiperreacciones, quizá él no temiera decirme las cosas directamente. No es al único que le pasa, ni al único que le ha pasado. Es una situación en la que me encuentro demasiado a menudo... por mi culpa. A la gente le da cosa decirme las cosas directamente porque en cuanta más confianza hay, más libertad me tomo al reaccionar. Tiene colgado el cartelito de "Estamos trabajando en ello" (y de verdad), igual que la asertividad.

5-"Por venir "a verme" entre semana, cuando yo trabajo y no puedo estar por tí si no es sacrificando horas de sueño y llegar tarde al trabajo por dormirme, y no venir cuando tengo tiempo libre y (por tonta) lo reservo para tí."

Evidentemente, si yo le digo que venga, y si él puede venir, viene. Si yo le digo que no venga porque no quiero, no viene. Él no tiene la obligación de saber cuándo me va bien a mí que venga o que no. Soy yo la responsable en mi vida de saber cuándo puedo/quiero quedar y cuándo no, y si me equivoco y le digo que venga sólo pensando en que quiero verle, no le puedo echar las culpas después de que si viene yo no tengo tiempo para hacer mis cosas de entre semana. Así que arreglao: si soy tan responsable como para vivir independizada, también debo serlo para mantener mi día a día por mí misma. Mea culpa again.

6-"Por no venirme a buscar al trabajo después de haberme dicho hace casi dos meses que lo harías ahora que no curras."

Vale, otra vez minipunto para él. Que eso sí toca los huevos, que es muy fácil decir que vas a hacer una cosa y luego da mucho palo hacerlo de verdad. Aunque, si vemos que es lo único en lo que yo no tengo parte o culpa entera, tampoco es algo para explotar así, no?

7-"Por no entender que si yo estoy currando y tú no, nuestra situación es diferente en muchísimos aspectos (yo necesito dormir entre semana, entre otras)."

Pues no sé porqué me salió esto, porque es bastante consciente de la diferencia entre nuestras situaciones, y en gran parte me ayuda (quedarse en mi casa el día que me vienen a poner internet y así no tengo que saltarme el curro ni recuperar las horas después, etc). Estas son las cosas que se dicen en el cabreo, pero que si las piensas después ves que sólo era por el cabreo, que realmente no es cierto y son cosas falsas que crees para poder justificar la ira que realmente sientes por tu culpa.

8-"Por no darte cuenta de lo que a mí me supone tenerte en casa (comprar más comida, lavar más ropa, ordenar más trastos por enmedio...) y decirme que "esa no es tu casa" cuando te va bien decirlo."

Y por eso me acompaña a hacer la compra y la lleva toda, y si tiene dinero la paga entera, me pone y tiene las lavadoras, hace la comida/cena cada dos por tres, sobretodo si yo voy cansada, friega los platos después de la comida o la cena, destiende y dobla la ropa del tendedero, friega la cocina si a mí se me olvidó o él la ensució cocinando, prepara mi tupper de la cena si yo estoy cansada y me voy a dormir, me hace un bocata si no queda cena para llevarme de tupper... En mis ataques de rabia me ciego y no veo que realmente hace muchas tareas en una casa de la que ni tiene llaves.

9-"Por pensar que la diabetes es como un resfriado, y tomártelo en serio los primeros dos meses, y luego ignorar su existencia y decirme "poco a poco" cuando y estoy un poco chof con el tema."

Estamos como al principio con lo de la diabetes. Por muchas cosas que ahora sepa de esto, sigue sin saber mucho, como cualquier persona fuera del mundo sanitario. Sabe qué se tiene que hacer en situaciones clave, sabe cómo, cuánta, dónde y cuándo tengo que ponerme insulina, dónde ir a buscar el material, qué puedo y qué no puedo comer, o cuánto... lo que no puedo es esperar que haga él más cosas que yo misma por la diabetes. La que tiene la enfermedad soy yo, con lo cual quien tiene que buscarse el mejor glucómetro, las asociaciones de diabéticos y estas cosas soy yo. Mea culpa again por pedir cosas que me corresponde a mí hacer, y que si no hago es cosa mía.

Cada dos por tres peleamos, pero también cada dos por tres nos reconciliamos, y nos damos cuenta de que por mucho que choquemos nos gusta estar juntos. Es una paranoia de pareja, somos tan diferentes que si no nos complementamos, nos matamos, pero ahí también tiene su gracia. Ayer fue un día genial. Y anteayer también, ya que después de la tempestad viene la calma, y después de una tormenta como esa, la calma ha sido genial...

Poco a poco limamos diferencias, pero creo que si algún día no tuvieramos estas peleas con sus correspondientes reconciliaciones, sería muuuy aburrido. xD Y si la reconciliación no fuera casi inmediata (como ocurre siempre) sí tendríamos un problema. Me alegro de haber leído aquel libro, ya que me ha hecho analizar la situación que hubo el viernes y darme cuenta de que ira era más por mí que por él. Quizá a todos nos iría bien analizar nuestros enfados hasta dar con el origen del cabreo... porque suele nacer de nosotros mismos, y como responsables de nuestro enfado, podemos solucionarlo y transformar toda esa energía negativa en cambios positivos.... y estar más satisfechos de nosotros mismos.