Biodramina
Cartas, research and the neurochemical constituents, 10.000, entrenamiento, please review... ¿estàs bé?
Millor que mai.
Mi habitación ha dejado de ser una guarida de animal. Ahora es el cuarto de alguien que vuelve a pensar en ARN, proteínas, líneas de meta que cruzar, publicaciones. Seminarios, horarios, ganas y una sonrisa al tomar el metro. Me gusta sentarme en el vagón y sacar de la mochila el periódico, o una fotocopia de alguna publicación que estudiar mientras suena la música del mp3. Me gusta empezar la mañana alimentando mi cabeza mientras digiero un café con leche.
Me gusta darme cuenta que, aún después de los palos recibidos, mis ganas de hurgar entre tejidos y moléculas no ha mermado nada. Sigo siendo aquella pequeña que buscaba cualquier cosa que poner debajo de su microscopio de juguete. Ese microscopio que sigue acompañándome de habitación en habitación, para recordarme, sin que sea necesario, que sigo haciendo lo que más he deseado.Y me gusta estar acompañada de otras personas que sientan lo mismo, que alguien que es una eminencia de la ciencia decida pasar un rato enseñando cosas básicas a un técnico FP.
Vértigo, da vértigo, pero no quiero que el mundo pare ni bajarme, porque este vértigo es el que impulsa un pie a dar un paso adelante, y otro, y más. :)
Eso sí, ando un poco agotada. 3 días después de zambullirme otra vez en el mundo de los abstracts, la anatomía del cerebro, los neurotransmisores, las proteínas y el ARN mi cabeza quiere estallar. Estoy deseando salir a la calle y correr sin ninguna meta en mente. Sólo quiero correr, correr y dejar que el tiempo se detenga un rato.
Tiene gracia, cuando más deprisa vas, más lento parece que va todo. Me gusta la sensación de ingravidez cuando una zancada sigue a otra, la mente vuela un rato mientras los pies simplemente siguen repitiendo el movimiento sin darse cuenta. Durante ese rato todo se aleja y se acerca, y me siento en el mundo con una paz inexplicable.
Mañana, mañana correré. Mañana, espero que caiga una suave llovizna que me moje la cara mientras corro. Espero que sople una suave brisa. Ahora, toca terminar de trabajar. Una intensa jornada, un buen lunes que terminará en breve. Cuando pueda meterme entre mis sábanas limpias, tersas en la cama recién hecha, en una habitación de persona, no animal. Ya no vivo en una cueva.
